Situaciones de impacto: respuestas de profesionales comprometidos

Barcelona sufrió el pasado 17 de agosto uno de los días más duros que se le recuerdan, al filo de las 5 de la tarde un atropello masivo en las Ramblas, punto de paseo y encuentro de la ciudad, la noticia hacía que las televisiones interrumpieran sus programas para dar cuenta de ello, a los pocos minutos lo que todos nos imaginábamos y no queríamos que fuera verdad se confirmó, un atentado terrorista había azotado nuestra ciudad.

Esa noche teníamos guardia en el hospital, como otros muchos profesionales de la salud, de la seguridad ciudadana, de las emergencias, pero como gestor que esa noche tienes que estar al frente de un grupo humano tu mente empieza a pensar, a pensar las posibles incidencias que te van a surgir, que pueden suceder: ¿tendremos muchos pacientes en urgencias? ¿habrá más víctimas? ¿el personal podrá venir sin problemas? ¿podremos hacer frente a todo?…

A las 6 de la tarde ya estás en tu puesto de trabajo, no eres el único que ha sentido lo mismo, somos varios gestores enfermeros que estamos ya en urgencias, viendo cómo han llegado los primeros heridos, viendo de organizar la vorágine, redistribuyendo personal para reforzar, y aquí es donde empieza a notarse que hay algo diferente, los profesionales se brindan al refuerzo por propia iniciativa.
Los teléfonos echan humo, gran cantidad de profesionales del turno de noche llaman para ver si es preciso que se incorporen antes al turno, se les dice que iría muy bien, y en pocos minutos al menos 5 profesionales ya están reforzando urgencias, “jefe ¿Dónde vamos?” son profesionales expertos en paciente crítico, los supervisores allí presentes nos sentimos aún mejor. Otro profesional también de críticos que está de vacaciones pasa por delante del hospital y aparece en urgencias: “¿me necesitas?” Por supuesto quédate!

Aún no sabemos cómo acabará la noche, puede haber más víctimas, más ingresos… se llama a personal extra para poder atender lo que pueda entrar por la puerta, hay un ambiente distinto, una mezcla de tensión, tristeza, miedo, pero sobretodo de profesionalidad.

Los transportes no van bien, hay controles policiales, más de uno llama para decir que llegará pero que no sabe cuando… Lo importante es llegar, las unidades están cubiertas por el personal diurno, saben que hasta que no llegue el relevo no abandonaran su puesto.

Las víctimas del atentado están siendo atendidas, pruebas radiológicas, quirófano, uci… de momento no hay aviso de que vengan más, pero estamos alerta, reforzando puntos sensibles para poder tener margen de respuesta. Todos los profesionales en sus puestos, cumpliendo con su papel: cuidar a nuestros pacientes.

Va pasando la noche, por suerte no hay más ingresos, es una noche diferente, los rostros denotan tristeza, miradas sobrecogidas por lo que ha pasado, por eso para lo que no estamos preparados, para eso que no queremos ver nunca, pero la adversidad saca lo mejor de las personas, la tensión te hace darlo todo, y las horas avanzan, por los medios de comunicación vamos siguiendo los acontecimientos: es terrible!

Llega el fin de la jornada… dura y extraña jornada laboral, y uno a uno cada profesional recibe un mensaje de agradecimiento, porque para cualquier gestor es un orgullo estar al frente de un gran equipo humano.

Desde esta tribuna reitero esa felicitación ya no solo a mi equipo, sino a todos aquellos que directa o indirectamente estuvieron comprometidos en la gran labor de atender, socorrer y cuidar a todos los afectados por los atentados de Barcelona.

By | 2017-11-29T16:12:21+00:00 noviembre 29th, 2017|Albert Cortés|0 Comments

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